El otoño y nuestras mascotas

By on October 17, 2017
En estos días las horas de luz son cada vez más escasas y la temperatura ya ha comenzado a descender. Durante el mes de septiembre tomamos precauciones para evitar una serie de dolencias relacionadas con el frío que está por venir, nuestros animales de compañía también necesitan de cierta supervisión para enfrentarse a determinadas situaciones que tienen lugar durante esta época. El factor que más influencia tiene sobre el estado general de nuestros compañeros peludos es la luz. Los niveles de la misma, llamados fotoperiodos, son los responsables de los cambios más significativos operados en las mascotas, tales como el celo, la muda o la hibernación. En función del tipo de animal con el que compartas tu vida, ya sea un perro, un gato, un reptil, etc., deberás aplicar una serie de recomendaciones. El ataque de los parásitos y los virus Durante los meses estivales, pulgas, garrapatas y mosquitos proliferan y suponen una amenaza para tu mascota, sobre todo si tienes un perro ya que, a diferencia de los gatos, éstos salen de casa y existe una mayor probabilidad de que los parásitos externos les ataquen. Sin duda, prevenir los males derivados de estos inquilinos sedientos de sangre es una tarea que comprende todo el año. Existe una enfermedad transmitida por una clase de mosquito muy frecuente en el verano que requiere de una prueba específica en el otoño con el fin de detectarla: la leishmaniosis. A pesar de haber usado repelentes y otros métodos, debemos someter a nuestro can a un análisis de sangre para asegurarnos y, en el caso de que dé positivo, actuar con rapidez. La muda y la luz artificial Al margen de los peligros del frío, existen determinados cambios naturales derivados de la reducción de luz natural. Uno de los más notables es la muda. El otoño y la primavera son las estaciones en la que la caída de pelo es mayor, ya que perros y gatos se revisten de nuevo manto: más fino para el verano y más grueso para el invierno. Sin embargo, la domesticación ha modificado este procedimiento debido a la existencia de luz artificial, un hecho que provoca la muda de forma profusa durante todo el año. Para evitar la acumulación de pelo muerto y evitar que nuestros mininos ingieran bolas de pelo durante su particular acicalado, habrá que insistir en el cepillado. El fenómeno de la muda también afecta a reptiles y aves. Las primeras mudan cada cuatro o seis semanas, pero los cambios son menos frecuentes en otoño e invierno, ya que son las estaciones de menor crecimiento. Los pájaros sueltan plumón a lo largo de todo el año, produciéndose la mayor renovación en otoño. Las plumas nuevas les permiten hacer frente a los rigores del invierno. Es importante que el cambio se produzca de forma natural y correcta, por lo que respetaremos su adecuada alimentación y no le cambiaremos de lugar con las primeras bajadas de temperatura. En este sentido, la jaula debe colocarse desde un principio en un lugar resguardado, no sólo del frío, sino también del calor.
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